Nicolás Brito Grandes

Soy un electricista curioso que nunca se queda con la duda

Niños y adolescentes maltratados

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Guayaquil, 6 de Noviembre de 2007.

 

NIÑOS Y ADOLESCENTES MALTRATADOS

 

La mayoría de los países del mundo han hecho suya la Declaración Universal de los Derechos Humanos proclamada por la Asamblea General de la Naciones Unidas mediante la Resolución del 10 de diciembre de 1948, en la que se proclama que el contenido de la Declaración es el “ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción”.

 

De esta proclama se saca como conclusión que EL BIEN COMÚN es el respeto de los derechos de los seres humanos, por lo que todas las personas y las autoridades públicas deben – no dice pueden – realizar las acciones necesarias para lograrlo; estas acciones consistirán en la educación y en la creación de leyes que obliguen al cumplimiento de los derechos humanos, esto es necesario porque las personas en cumplimiento de las leyes morales deberíamos respetar los derechos de nuestros congéneres, pero al no tener estas leyes un método coercitivo que obligue el cumplimiento de sus mandatos, en la práctica fue necesario crear las leyes jurídicas, las que mediante la amenaza de una sanción obligan a todos a cumplir sus preceptos.

 

Luego de la exposición realizada sería imposible que usted no coincida con su servidor en lo que a continuación denuncio públicamente: Esta semana tenía preparado otro tema y el domingo mientras lo pulía escuché que en casa miraban el programa de televisión “Cantando por un sueño”, todo estaba bien hasta que aparecieron las y los concursantes indicando su respectivo “sueño”, y en la pantalla aparecieron una niña y dos adolescentes mostrando problemas de visión, y en otro caso una niña con las secuelas de alguna enfermedad grave, no tenía cabello; ante tremendo espectáculo, el tema que tenía casi listo me pareció insustancial. No puedo asegurar si el sueño de los concursantes es hacerse famosos, o si el del productor del programa es ganar dinero, pero lo que si puedo decir es que en ambos casos están utilizando a niños y adolescentes con enfermedades para que los televidentes envíen mensajes de teléfono celular “respaldando” el caso por el que más lástima hayan sentido, y para obtener auspicio de firmas comerciales; lo descrito es, en parte, similar a cuando algún adulto desaprensivo se sube al bus con una criatura en brazos y mostrando una receta pide dinero bajo la promesa que Dios le dará más, la diferencia está en el monto de lo recaudado.

 

Esta denuncia pública se fundamenta en el Código de la Niñez y Adolescencia que dicta normas legales a favor de este grupo de la sociedad ecuatoriana entre las que constan las siguientes:

 

Define como maltrato “toda conducta, de acción u omisión, que provoque o pueda provocar daño a la integridad o salud física, psicológica o sexual de un niño, niña o adolescente, por parte de cualquier persona, incluidos sus progenitores, otros parientes, educadores y personas a cargo de su cuidado…”; es obvio que los niños y adolescentes mostrados – al igual que otros cientos de miles- sufren maltrato por parte del Estado que no ha querido garantizar un adecuado tratamiento sanitario o alimentario, esto es una vida digna, y si culpo al Estado es porque doy como cierto que los progenitores han realizado todo su esfuerzo por superar la crisis de los menores mostrados.

 

Prohíbe la publicación o exhibición de noticias, reportajes, crónicas, historias de vida o cualquiera otra expresión periodística con imagen o nombres propios de niños, niñas o adolescentes que han sido víctimas de maltrato o abuso o infracción penal, que permitan su identificación o individualización y cualquier otra referencia al entorno en el que se desarrollan.

 En este caso, al igual de otros tantos que cotidianamente soportamos, le corresponde actuar, obligatoriamente por mandato de la ley, al titular de la Fiscalía General del Estado como garante del respeto de los derechos de las  personas y como ejecutor de la vindicta pública.

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Written by Nicolás Brito Grandes

5 noviembre, 2007 a 17:43

Publicado en Salud y bienestar

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