Nicolás Brito Grandes

Soy un electricista curioso que nunca se queda con la duda

Supervivencia

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supervivencia

Apreciada amiga, estimado amigo, reciba mí cordial saludo:

En esta obra pongo a su consideración una compilación y varias ideas mías, sobre diversos temas que parecerían no estar relacionados; inclusive dentro de un mismo subcapítulo le podrá parecer que algún párrafo esta fuera del tema, pero cuando avance en la lectura notará que todo lo presentado es necesario y complementario para alcanzar una solución práctica para el asunto principal del libro: La supervivencia de los humanos.

Entre las cuestiones tratadas están: El origen de la Tierra. Cómo llegamos a ser personas. El origen de todos los animales. Nuestra inminente extinción. La existencia de Dios y del Diablo. La vida y la muerte. La segunda venida. La energía. El espíritu. El Alma y la mente. Las premoniciones. La inspiración. El método para evitar el karma. La verdad. El pensamiento. La propiedad. El tiempo y el espacio. El consumismo. El amor fraternal. El egoísmo y el altruismo. Los dirigentes políticos y religiosos. El capitalismo. ¿Quiénes somos?, ¿Para qué estamos aquí?.

Me siento afortunado por haber nacido y crecido en el campo, en el ingenio San Carlos, jurisdicción del cantón Marcelino Maridueña en la provincia del Guayas, donde residí hasta 1978, entonces a mí familia nos llegó el turno de emigrar a Guayaquil, me dio tanta pena dejar el terruño que todos los fines de semana regresaba, hasta que me acostumbré a la ciudad y me transformé en otro montubio urbano más, muy orgulloso de mí linaje serrano.

Digo afortunado porque sólo viviendo en el campo aprecias el esplendor luminoso de la infinita cantidad de estrellas, pese a que muchas ya no existen; o ves parir a las chivas, y como “pisa” el pato a la pata y esta construye el nido con las plumas de su pecho; también comes el verdadero dulce orgánico de ciruela, de pechiche o de guayaba que recoges en el potrero, o comes pescado que atrapaste con tu arpón casero. No sigo con mis evocaciones porque este libro tiene otra finalidad.

De mamá aprendí que de nada vale rezarle a la Narcisita, al Hermano Gregorio o a San Jacinto si se ofende o  desea el mal a las personas, y a ayudar a los demás así sean desconocidos.

De papá aprendí a no ser vago, a leer bastante, y a respetar a todos los animales; era muy práctico, decía “todos los animales tienen derecho a vivir, sólo hay que matar a los necesarios para comer”.

Siempre he sido un rebelde con causa, desde que empecé a razonar me he negado a creer en dogmas, y más aún cuando las verdades enseñadas como absolutas eran contradictorias entre sí o con la con la conducta de quienes las predicaban.

De muchacho, por cuestionar el boato de ciertos sacerdotes me gané más de una reprimenda, tanta pompa no la veía compatible con el mensaje del Maestro Jesús, pero nunca me retracté.

Soy un electricista curioso que nunca se queda con la duda.

En muchos libros y portales de la Web encontramos listas con nombres de animales en peligro de extinción, pero el Homo sapiens no ha sido incluido, lo que es inexplicable ya que desde hace varios años deberíamos estar en la lista roja.

Las personas nos clasificamos de la siguiente manera: Orden primate, Familia homínido, Género homo, Especie sapiens. Nos hemos clasificado como Homo sapiens que significa hombre sabio, y no estoy bromeando cuando doy la traducción.

Una de las causas para que los humanos estemos ante la inminente extinción es el sistema político-económico que rige en los países, el que sin importar la ideología política con que se etiqueten sus mandatarios tiene como denominador común al consumismo.

La manera de enfrentar esta causa que nos llevará a la extinción es sencilla, pero, paradójicamente, a la vez es muy compleja, porque la acumulación de dinero es una adicción que no se cura fácilmente, y es lo que motiva al consumismo.

Estamos dejando a nuestros descendientes un mundo peor del que recibimos, y heredamos un mundo absurdo, con varias guerras convencionales simultáneas, y siempre ante una inminente guerra nuclear, pero con la “gran noticia” que con la bomba de neutrones sólo se destruye la vida pero no los bienes materiales.

La Constitución de mí país, Ecuador, establece que nunca prescribe el peculado, pero sí el asesinato.

Prescripción es la extinción de un delito en el tiempo que señala la ley. Peculado es el uso indebido del dinero o bienes del Estado.

Lo reseñado en los tres párrafos anteriores demuestra que gran parte de los dirigentes políticos, tanto de los países desarrollados, como de las naciones que por más de 200 años seguimos “en vías de desarrollo”, dan más importancia a las cosas y al dinero, que a la vida de las personas; por lo tanto, no esperemos que la mayoría de políticos enfrenten al consumismo.

Para tener más opciones que nos ayuden a evitar nuestra extinción son necesarias las acciones individuales de la mayor cantidad de personas, porque todos tenemos la capacidad para mejorar el mundo; no esperemos que otros hagan nuestro deber, aceptemos que no vendrá una “mano mágica” a resolver nuestros problemas.

Por centurias se controló la información, literalmente a sangre y fuego, porque la ignorancia siempre ha sido la mejor manera de dominar a la población, los libros eran un lujo que pocas personas se podían dar, hasta que en el año 1450 el alemán Johannes Gutenberg inventó la imprenta de tipos móviles y, a partir de ese momento histórico, las ideas fueron de más fácil difusión.

Todavía en algunos países se pretende controlar el acceso y la difusión de la información usando a las Funciones Legislativa y Judicial, pero esta práctica dictatorial tiende a desaparecer.

Somos afortunados de vivir en la época actual, porque está aceptado por la mayoría de las naciones como un Derecho Humano, la libertad para expresar las ideas propias y el acceso a las ideas de los demás; pero, debemos tener presente que este derecho, conocido como Libertad de Expresión, no es un regalo de los gobiernos sino una conquista que costó la vida de miles de personas, así que aprovechémoslo; la información está al alcance de quien desee empezar a ver, a sentir, y a conocer la verdad.

Eso sí, le advierto que al buscar la verdad está entrando en un camino que no es fácil de recorrer porque requiere constancia y mente abierta para las ideas nuevas, pero en el que encontrará satisfacción; al respecto el Maestro Jesús dice “quien busca no deje de buscar hasta que encuentre, y cuando encuentre se turbará, y cuando haya sido turbado se maravillará y reinará sobre la totalidad y hallará el reposo”.

Empecé a escribir este libro el 11 de marzo de 2013, me motivó un episodio de la política ecuatoriana, acaecido 14 años atrás, que me puso triste, concluirlo me tomó casi 11 meses, pero las ideas las he venido razonando desde mi niñez.

Es urgente que dejemos la palabrería y pasemos a las acciones concretas para evitar nuestra extinción; debemos demostrar con nuestra forma de vida que las personas sí somos dignos de habernos clasificado como Homo sapiens.

Para creer primero debemos comprender, la fe ciega es fanatismo y todo fanático actúa alejado de la razón.

Espero que la lectura que ha iniciado sea de su agrado, es importante que razone lo que vaya leyendo antes de rechazarlo o de aceptarlo.

CONTRAPORTADA DEL LIBRO

Los seres vivos, de acuerdo a las características biológicas y mentales, adoptamos diferentes tácticas de supervivencia. Algunos animales se decidieron por la velocidad, otros por el uso de la fuerza, cientos de especies escogieron la vida en el aire, o en ríos y mares, o bajo la tierra, como resultado la vida en el planeta es variada.

Los humanos, antes de ser personas desarrollamos velocidad mental y habilidad con las manos, pero no fuerza ni velocidad en el suelo, por lo que hace varios millones de años, cuando bajamos de los árboles y dimos el primer “gran paso para la humanidad” decidimos que las dos características que teníamos serían nuestra táctica de supervivencia.

Esto nos permitió desarrollar inteligencia para inventar herramientas con las que resolvíamos los problemas. Como resultado podemos curarnos de las enfermedades, correr muy rápido, viajar al espacio exterior, al fondo del mar, o muy profundo en la Tierra; pero, también creamos armas.

Estas armas, que ahora son biológicas y atómicas, más el consumismo, nos tienen muy cerca de extinguirnos.

Este libro es mí reacción a la frase que de continuo exclamamos: “debemos hacer algo por nuestra supervivencia”.

Para conocer los puntos de ventas del libro, y el ÍNDICE, por favor haga click aquí o en la imagen de la portada

Written by Nicolás Brito Grandes

26 marzo, 2015 a 06:51

38 comentarios

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  14. […] realmente ambos temas en nada aportan al progreso espiritual y supervivencia de la humanidad, que es la misión que vino a cumplir el Maestro […]

  15. Excelente, prólogo, el 99%: concuerda con mis pensamientos e ideas, menos una, ” que bajamos del árbol, ” eso significa que somos descendientes del mono y eso no es posible, fuimos, creados, por un hacedor de vida divino, un Ing genético, celestial, sus fines, aún estan confusos, saludos, excelentísimo Sr.Nicolás Brito G.

    Rolando Amaya

    4 abril, 2015 at 09:08

    • Rolando no somos descendientes del mono, pero es muy posible que todos los primates tengamos un ancestro común, y todos estamos en constante evolución, ahora somos diferentes que hace 100 mil años y que hace 500 años, cuando lea el libro verá el asunto con mayor claridad. Muy amable de su parte por comentar, gracias

      Nicolás Brito Grandes

      4 abril, 2015 at 10:14

  16. […] Lea mi libro Supervivencia […]

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  25. […] Pongo a su consideración un libro que demoré varios años en escribirlo: Supervivencia. […]

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